Ningún genio ganó sin antes perderlo todo.
26/9/16
Recuerdo aquel día en el que tú y yo pintamos el cielo de morado. Hacía frio y yo, como de costumbre, tenía los labios cortados. Aquel día aprendí a bailar con la vida sin pisarla los pies. El cielo tenía un brillo incalculable desde tus ojos. Al fin y al cabo era un bonito día para decirme que ya no me querías. No apreciamos el valor de las cosas hasta que al fin conseguimos aprender algo de ellas. Y mientras tú me secabas cada lágrima que rondaba mis mejillas, la vida me gritaba que iba a seguir adelante, pero yo, como de costumbre, no me callaba. Me duele no saber apreciar los silencios porque todos me hacen sentir vacía. Me entristece escuchar los ánimos de quien me lo quitó todo de un plumazo. De quien te dice las cosas tal cual son. Me duele el silencio porque me recuerda a un invierno con sol, pero con frío. Aquel día el cielo era morado y tú y yo no llegamos a mirar hacia arriba. Aquel día el silencio se me clavó en la garganta y no me dejó decirte que lo que más echaría de menos sería tu forma de decirme que siempre podría con todo. Tu forma de creer en los finales felices. Tu forma de vivir, tu forma de decir 'te quiero'.
7/9/16
Hay tantas cosas por las que echar a correr, que merece la pena quedarse quieto. Tantas cosas por las que temblar, por las que gritar o por las que reir, que mis estados de ánimo han comenzado a llamarse entre ellos sentimientos. Ojalá algún día volvamos allí donde solíamos hacer girar el sol, y seamos nosotros esta vez quienes le demos la espalda. Que volvamos allí donde solíamos gritar, y sean nuestras propias voces las que se nos pongan en contra. Ojalá algún día alguien consiga entender que estábamos más enteros de lo que ahora parecemos. Que algún día alguien nos calle la boca. Que nos diga que no era tan distinto. Que no seguiamos ardiendo. Que las llamas se apagaron y todavía seguíamos soñando. Ojalá algún día alguien nos mire del revés y tus ojos vuelvan a llamar a un silencio. Uno de esos en los que el corazón se te sale por la boca.
6/9/16
Y de repente las cosas parecen ser fáciles de nuevo. Y las palabras dejan de pesar con la persona menos adecuada. De repente la gente ve tu mundo desmoronarse mientras tú empiezas a ponerle nombre a la nueva Grecia. Lo hiciste lo peor que pudiste y aún así lo hiciste mejor que el resto. Llegaste aquí y ni si quiera preguntaste por los cachos rotos que había alrededor. Te creíste mi talón de Aquiles cuando yo todavía no había ni abierto los ojos. Perdóname, pero cuesta. Cuesta mantenerse firme cuando estás cagada de miedo. Todo va mal pero ya no me importa. No importa porque ya no sé ni el criterio que hay que tener en la vida: -agarrarse o echar a correr-.
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