Parece que va a llover. El cielo sigue brillando, pero ha dejado de tener esperanza. Me recuerda un poco a ti. A tu manera de ser. A tu manera de ver la vida. Tú siempre solías decir que no tenías nada que perder, que un otoño con sol no serviría para equilibrar la balanza. Hoy parece que va a llover, y de pronto me da por pensar en la cantidad de gente a la que le pillará por sorpresa. A los que les pillará en medio del orgasmo, a los que les pillará en el trabajo, o tal vez a aquellos que les pillará diciendo te quiero. Incluso perdón. Y cómo te comes un perdón húmedo y afónico. Un perdón que no es capaz de valerse por sí solo, que tampoco tiene nada que perder. Un perdón brillante e impoluto como tú. Un perdón con ganas de decirte al oído que estás más guapa cuando piensas que hay futuro. Que lo que todavía no has perdido es tu oportunidad. Porque la vida sí da segundas y terceras oportunidades. Lo único que hace falta es saber verlas llegar,
y no perder nunca unos brazos con los que agarrarte a ellas.