Sigue un poco más. Me encontrarás en el cuarto verso, en el minuto 02:14 de aquella canción con la que se me erizaba la piel cuando me tocabas el cuello. No prometo hacerte feliz, eso ahora no está en mis planes. Tampoco lo está el hacer feliz a nadie. Decidí tirar todos mis planes por la borda cuando el barco ya se había hundido del todo. También decidí que hacerse feliz a uno mismo no debía considerarse ningún plan. Y pienso que para eso nunca es tarde. Estoy aquí para quien sepa hablar del cuándo y no de los porqués. Para quedarme con las ganas y quitártelas después. Estoy aquí por si te apetece dejar de pensar. Por si quieres tirarte por la borda conmigo. Por si te apetece ser mi iceberg y no mi salvavidas. Por si te apetece hundirte conmigo, y no dejar que nadie nos salve-
-porque quien entra en tu vida prometiendo que te la salvará, se la pasará esperando el momento de tu caída.
Todo el mundo quiere ser un héroe, pero nunca el de su propia vida.