Ningún genio ganó sin antes perderlo todo.

1/11/16

Me conformo con bailar un ratito con la felicidad.

¿Sabes una cosa? Te quiero. Pero esta vez te quiero como no te quise antes; como nadie será capaz de quererte nunca. Te quiero libre. Te quiero cuando ganes, pero sobre todo cuando falles. Cuando me pidas perdón como si no nos hubiésemos reconciliado nunca. Cuando me toques el pelo y hagamos como que no nos damos cuenta. Te quiero, pero esta vez no te quiero solo para mi. Te quiero para ti, para mi, pero sobre todo, para el resto. Te quiero de otro modo, porque ya he aprendido a no ser egoísta. A querer mejor. Te quiero para desearte el cielo y esperar que algún día vuelvas y me cuentes hasta dónde has llegado. Te quiero para desear que vuelvas a suspirar por alguien detrás de tu almohada. Te quiero para las buenas, la malas y las regulares. Te quiero como nunca te quise porque mi mayor error fue quererte como si fueses para siempre. Hoy te quiero aquí y ahora. Nos quiero libres, pero felices. Dicen que el simple aleteo de una mariposa puede causar un huracán al otro lado del mundo. Te quiero para echarme a temblar cada vez que note ese aleteo. Para que tu regreso no sea el huracán que se lleva todo por delante, sino aquel que, de vez en cuando, vuelve para poner las cosas en su lugar. Te quiero como no te quise antes, porque esta vez sé que no hay para siempres. Pero lo que sí hay es la esperanza de un futuro mejor. Uno que deje de mirar atrás. Uno que ha aprendido a amar de la forma más valiente del mundo: a amar de verdad.